
Los Goonies, hoy
13 de mayo de 2009 Escrito por Chenko a las 12:51 4 comentarios

De los Goonies originales solo falta John Matuszak (Sloth), fallecido en 1989.
Para ser sincero, este "revival" me conmueve e inquieta a partes iguales. Por un lado, que se reúnan todos (incluyendo a Richard Donner y Steven Spielberg) puede resultarme entrañable. Por el otro... me da miedo que se les haya pasado por la cabeza rodar una segunda parte, o un remake, o una precuela o cualquier otro método poco acertado de continuar sacándole jugo a la película original. Y es que cuando Hollywood está carente de ideas tiemblan los cimientos sobre los que muchos hemos edificado nuestra infancia.
Gordi, ¿sabes que tengo unas fotos de tu madre... bañándose... desnuda?
Te las doy baratas.
Los Goonies
150% Freak! cumple cuatro años
10 de mayo de 2009 Escrito por Chenko a las 01:39 11 comentariosLoco. Algunos me llamaron loco. Y después de abrir el blog, me lo siguieron llamando. Sin embargo, este loco ha seguido escribiendo por aquí, con mayor o menor asiduidad, hasta el día de hoy. Aprovecho, pues, para volver a dar las gracias a todos los que pasan por aquí, ya sea para leer, comentar o para saludar a Totoro.
Y por supuesto también agradezco a Raptor, blogmaster de El Sector 7, sus felicitaciones. ¡Ah! Y a mi amigo Litos por su interpretación de McFly Rambaldi, miembro reciente de 150% Freak!. ¡Con regalos así tendrán que seguirme aguantando, por lo menos, cuatro años más!
Y como pequeño detalle, estrenamos espacio en Facebook y una lista de música en Spotify. Para ésta última agradeceré cualquier aportación que queráis hacer.
¡Un abrazo para todos!
No he venido a divertirme
1 de mayo de 2009 Escrito por Chenko a las 14:20 0 comentarios
Se estremece con el viento como la última hoja de un árbol que se muere. Dejo que oiga mis pasos. Se queda rígida un instante.
- ¿Quieres un cigarrillo?
- Claro. Gracias. ¿Te aburren tanto como a mi?
- No he venido a divertirme. He venido por ti. Llevo días observándote. Eres muy deseable. No es tu rostro, ni tu físico, ni tu voz. Son tus ojos, las cosas que veo en tus ojos.
- ¿Y que ves en mis ojos?
- Una serenidad salvaje. No quieres huir, afrontarás lo que tienes que afrontar, pero no quieres hacerlo sola.
- No. No quiero hacerlo yo sola.
El viento se eleva electrizante. Ella es dulce y cálida, casi etérea. Su perfume es una dulce promesa que hace aparecer lágrimas en mis ojos. Le digo que no se preocupe, que la salvaré de todo cuando la asuste, y que la llevaré muy lejos. Le digo que la quiero. El silenciador hace del disparo un susurro, y la abrazo fuerte hasta que se desvanece. Ya nunca sabré de que huía.
Cobraré el cheque por la mañana.




