Dr. Horrible's sing-along blog

26 de julio de 2008

Que Joss Whedon es un tipo con clase nadie lo discute. Extraño como nadie, pero con clase. Fue capaz de convertir a una cazadora de vampiros en todo un fenómeno de masas y de hacer que una serie de ciencia-ficción espacial pasase a la memoria colectiva con sólo catorce episodios. Y eso, queridos amigos, no lo hace cualquiera.

Reconozco que no soy seguidor de Buffy. De hecho, lo poco que he visto de las aventuras de Sarah Michelle Gear nunca me ha llegado a convencer. Hasta tal punto ha sido así que ni siquiera he intentado acercame al spin-off de dicha serie, Angel. Sin embargo, y por las innumerables recomendaciones vertidas en la red, además de por ser una serie de ciencia-ficción, sí que me atreví a darle una oportunidad a Firefly, y jamás podré arrepentirme. Me atrevo a decir, sin que me tiemble el pulso, que Firefly es de lo mejorcito de la televisión en los últimos 25 años. Aunque la FOX la cancelase tras catorce episodios... ¿qué sabrán ellos?. Ahora, Whedon tiene la oportunidad de volver a encandilar a crítica y público con Dollhouse, de pronto estreno más allá del charco.

Sin embargo, Dr. Horrible's sing-along blog es harina de otro costal. Pongámonos en situación; corría, con crudeza, la huelga de guionistas que azotó a todo el panorama televisivo norteamericano. Todos los creadores, ante la impotencia, se quedan de brazos cruzados, esperando como agua de mayo la resolución del conflicto. ¿Todos? ¡No! El incombustible Joss Whedon decidió tirar de agenda y llamar a viejos conocidos como Nathan Fillion (Malcom Reynolds en Firefly) y Felicia Day (Vi en Buffy Cazavampiros), junto al carismático Neil Patrick Harris (Barney en Cómo conocí a vuestra madre) y crear una miniserie. Dicha producción gira entorno a un supervillano del tres al cuarto, el Dr. Horrible (Patrick Harris) y de cómo éste intenta entrar a formar parte de la Liga del Mal. Para ello deberá demostrar que es digno de tal mención, provocando el mal a diestro y siniestro. Sin embargo... el Capitán Hammer (Fillion) se cruza siempre en su camino, apalizándole sin piedad y dejándole en evidencia ante todos los lectores de su blog. Porque sí, el Dr. Horrible tiene un blog, donde responde a las cartas de sus "admiradores" y comenta sus malvados planes.

¿Dije ya que era un musical? Podéis imaginároslo, pero es mejor que lo veáis por vuestra cuenta. Los números musicales rebosan originalidad y algunos son realmente graciosos. Destaco, quizá, Brand New Day, que podéis oírla en el segundo acto. De todos modos, aquí os la pongo. Cuidado, la letra (en inglés) puede tener algún ligero spoiler.




La serie ha ido saliendo a la luz este mes, desde el 15 hasta el 20. Próximamente, tras un corto paso por la red donde podía verse de manera gratuita, saldrá a la venta en DVD (en territorio estadounidense). También saldrá a la venta su banda sonora. Sin embargo, alguien me ha dicho que podéis encontrarla en Youtube subtitulada al idioma de Cervantes. ¿A qué esperáis?

Nos gustan las cosas bien claritas, buenos y malos, héroes y villanos, de esos siempre hay, pero la mayoría de las veces no son los que nosotros creemos.
Banderas de nuestros padres

El juego de Ender

24 de julio de 2008

El juego de Ender es una novela del escritor estadounidense Orson Scott Card. Es, sin ningún género de duda, su obra de mayor éxito, que dio pie a toda una saga, ya conformada por nueve libros, y dos más en preparación.

El juego de Ender apareció en 1985, gozando de un éxito inmediato; tanto fue así que se le concedieron dos de los premios de mayor importancia en cuanto a ciencia ficción se refiere; el premio Nébula y el premio Hugo. Su secuela, Las voces de los muertos, gozó del mismo privilegio y recibió los mismos galadornes, amén del premio Locus.

Scott Card nos plantea un mundo que vive en una constante preparación para la batalla final que tendrá lugar contra los Insectores, una raza alienígena que ya realizó un ataque sobre la tierra años atrás. Para lograr combatirla, se establecen una serie de medidas drásticas sobre la población, entre la que se realiza una continua búsqueda de jóvenes talentos militares.

Andrew Ender (Terminador) Wiggin es uno de estos chicos, pero no es uno de tantos. Es un tercero, el tercer hijo de sus padres, una aberración producida por la incesante búsqueda de un líder. El estado espera encontrar en Ender una perfecta mezcla de la extrema violencia de su hermano Peter y la dulzura de su hermana Violet. Por ello, tras ser monitorizado toda su vida, a los seis años de edad Ender abandona su hogar para comenzar su instrucción militar y convertirse en la esperanza para la derrota de los Insectores.

Sin embargo, no resultará sencillo para él. Completamente aislado y tratado de manera diferente a los demás, Ender tendrá que aprender a no confiar en nadie y en conseguir por sí sólo todo aquello que necesite. Su inteligencia y destreza pronto llamarán la atención de unos pocos que lo admirarán, y de otros muchos que, por el contrario, desean verle muerto. Con menos de diez años, Ender deberá soportar sobre su espalda el peso de ser la única esperanza para la raza humana, como en su día lo fuera Mazer Rackham. Su vida se centrará en entrenar, hacer durísimas simulaciones de batalla espacial y estudiar a fondo todo el material posible acerca de la Primera Invasión.

Un libro tremendamente adictivo y recomendable, narrado con mucha habilidad y que mantiene un altísimo nivel, a mi juicio, hasta el último capítulo. A pesar de formar parte de una enorme saga, es perfectamente posible leerlo como una obra conclusiva. Además, el final no tiene desperdicio, es sencillamente genial.

Antes de despedirme os contaré una anécdota; una de las personas que me recomendó esta obra, mi buen amigo Panda, escribió en su cubil una entrada dedicada al libro, gracias a la cual descubro que Orson Scott Card es el responsable de... ¡los insultos del Monkey Island! Esto lo hace, sin duda, mucho más grande. Orson, gracias, pero... ¡Llevarás mi espada como si fueras un pincho moruno!

Cinco mil de mis hombres están en el frío barro, tres mil aún sangran por sus heridas, dos mil jamás abandonarán ya este lugar... ¡No quiero creer que lucharon y murieron por nada!
Gladiator

Patos y príncipes

15 de julio de 2008

Hoy, al fin, voy a demostraros qué tienen en común el Pato Howard y El Príncipe Caspian. A pesar de los comentarios que habéis dejado por aquí y los que me han hecho en vivo y en directo, debo decir que nadie ha acertado. Quizá sea culpa mía, y la similitud entre ambos no sea tan evidente como yo pensaba. Qué rábanos, no lo es. Pero aún así, paso a explicarla.

Howard, un nuevo héroe (Howard the Duck en el original) tiene como protagonista indiscutible al Pato Howard, un extraterrestre que terminará por accidente en nuestro querido planeta azul y ayudará a evitar que caigamos bajo las garras de otra raza alienígena como malvados propósitos. Por su parte, Las Crónicas de Narnia: el Príncipe Caspian nos presenta a la mencionada figura de la realeza, quien debe luchar contra las fuerzas del mal para la defensa de Narnia, ciudad de vacaciones el fantástico reino salido de la mente de C.S. Lewis.

Así pues, el concepto es bastante similar. La cosa está jodida y viene alguien nuevo e inesperado para solucionarlo. Ambos son nuevos, pues nadie los había visto antes. Y ambos son héroes, pues van a conseguir frenar a los malos de turno y traer consigo un maravilloso regreso al Status Quo. Lo que ya es bastante más extraño es que ambas películas, una de 1986 y otra del 2008, se hayan publicitado en nuestro país con exactamente el mismo slogan o frase promocional: «Llega un nuevo héroe». Y yo, con mi extrañeza habitual, os prometo que lo primero que pensé al ver el cartel de Narnia con ese slogan fue en el Pato Howard. Palabra.

¿Qué define a un héroe? Que salve el día. Una vez consigas esto, todo lo demás da igual, tanto como si eres la última portada del Bravo o Superpop, si eres un pato gigante alienígena o si te caíste en un camión de residuos tóxicos vestido con un tutú y quedaste horrendamente deformado. No importa un pimiento, porque en el mundo de los héroes hay cabida para todos.

—¿Sabes lo qué pareces?
—Parezco un jodido hombre sensato.
—No, pareces un pato ¡cuac cuac-cuac-cuac cuaaac!
Pulp Fiction


Cine, premios y ediciones en cajas de metal

9 de julio de 2008

Antes que nada quiero disculparme; no será hoy cuando revele qué tienen en común el Pato Howard y el Príncipe Caspian. Dejaré que sigáis dándole vueltas al tema y encontréis las similitudes entre el palmípedo y el monarca. No es la sonrisa, ni la pluma (muy bonito, Mario... mo había pensado en ello. Lo juro.) ni tampoco el buen gusto al vestir. Es algo más conceptual que todo ello, algo que les une intrínsecamente sin tener ellos mismos mucho que ver. Por cierto, a pesar de lo que diga Lulú, tampoco es el pico. Así que, olvidando picos y plumas, vamos ahora con otro tema. O como dirían los Monty Python, and now for something completely different.

Me encontraba el otro día ojeando los DVD's en el Corte Inglés, salivando abundantemente por la edición especial de Sweeney Todd; el barbero diabólico de la calle Fleet (¡30 eurazos!) y pensando en las injusticias de este mundo consumista cuando, sin yo quererlo, el comentario de un cliente penetró en mi pabellón auditivo. No lo podría repetir literalmente, pero fue algo así como:

- Y esta película, ¿cuántos premios tiene? ¿ha ganado algún Oscar?

Me llegó al alma, lo prometo. ¿Qué cuántos premios tiene una película? No sé vosotros, pero cuando yo voy a comprar una película lo hago porque la he visto anteriormente, y sé que me gusta. O quizá, como mucho, porque me la han recomendado encarecidamente fuentes dignas de confianza, de las que me fío ciegamente. Quizá si la cosa fuese diferente, los DVDs tuviesen un precio normal y yo tuviese dinero, me podría permitir comprarme una película simplemente porque me atrae su guión o su portada. Pero... ¡hey! No creo que me fiase NUNCA de los premios que haya recibido.

Hay una larga lista de películas altamente sobrevaloradas por la crítica, premios otorgados con la parte baja de la espalda o, directamente, premios que sólo conoce mi vecino del quinto. "Mira, Lágrimas de un Chorizo ha ganado el Golden Hez Award y el premio Comunidad de Vecinos de Quintanilla del Mar... ¡en el mismo año! ¡Debe ser la hostia!".

Con todo ello, humildemente, pienso que el número de premios otorgados a una cinta no debe ser más que algo anecdótico. ¿Sabíais que El Orfanato tuvo 14 nominaciones a los Goya, y ganó 7 de ellos? ¿O que Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto recaudó más de 100 millones de dólares en 48 horas (más de mil millones totales) y ganó un Oscar (y otra nominación) y un Saturn? Pero ojo, que no seré yo quien diga que estas dos películas son un mojón.

Y es que yo me pregunto... ¿dónde radica la grandeza del cine si no es en la disparidad de opiniones? Todos guardamos mucho cariño hacia alguna película que el resto de la humanidad intenta mantener lejos, como si de un apestado se tratase. Yo he confesado en numerosas ocasiones que una de mis películas favoritas es La Isla de las Cabezas Cortadas, un film que el mayor premio que obtuvo fue durar una semana en cartelera. De hecho, la única cabeza cortada que hubo fue la de Carolco, la cual quebró tras las andanzas de Morgan Addams. Y, sin irnos más lejos ni dar nombres, un buen amigo de éste blog es fiel admirador de Starship Troopers. Para todos los gustos, oiga.

Es también ciertamente criticable (comprensible quizás, pero criticable igualmente) el sistema mercadotécnico que rodea al cine; antes o después, todas las películas que pasan por la gran pantalla terminan reposando en una estantería, esperando a ser adquiridas. Pero hay ediciones y ediciones. ¿De qué me sirve a mí que me ofrezcan diecisiete versiones distintas de Apocalypto, si pienso que el único mérito de la película es el de durar solamente 138 minutos? Tenemos Apocalypto versión normal, edición extendida, edición dos discos, edición dos discos extendidos, edición dos discos en caja metálica, edición dos discos en caja metálica, libreto y réplica del taparrabos del protagonista, y edición tres discos en caja de metal con una fotografía de Mel Gibson haciendo pilates. Oh, si. Fantástico.

Pero encima, después buscas una película que te interese realmente y lo único que encuentras es una edición de un miserable DVD, con una pista de sonido en mono, subtítulos en checoslovaco y una portada realizada por un becario y con un enorme título escrito en Comic Sans (lo del título en Comic Sans no es broma, que yo lo he visto).

Pero ante todo, tranquilidad. Ya saldrá una edición coleccionistas de la cercana película de Dragon Ball. En caja de metal, con libreto y una foto firmada de Crilín. ¡Ah, no, espera, que Crilín se ha ido a zurrir mierdas con un látigo se les ha olvidado que existe!

No robarás un bolso. No robarás un coche. No robarás un bebé. No dispararás a un policía, para luego robarle el casco. No harás tus necesidades en su casco, para luego enviárselo a la destrozada viuda del policía. ¡Y luego robarlo otra vez! Descargarse películas es ilegal, si lo haces, deberás afrontar las consecuencias.
The IT Crowd

Pasatiempo para época de verano

3 de julio de 2008

Después de sorprender a propios y a extraños con mi adivinanza sobre Lúkacs y Lucas, hoy traigo otro entretenimiento para que os estrujéis las neuronas has dar con la solución.

¿Qué tienen en común... Howard el Pato y el Príncipe Caspian?




El primero de ellos es el Pato Howard, protagonista de un cómic y, a su vez, de una película rodada en 1986 a manos de Willard Huyck (con la implicación del propio George Lucas). Fue un rotundo fracaso, pero oye... la peli tiene su gracia.

Por otro lado está el Príncipe Caspian (interpretado por el futuro ídolo de las adolescentes, Ben Barnes), que, como podemos ver, derrocha virilidad por todos los poros. La estrategia de márkenting es clara y directa, y probablemente resulte todo un éxito. Yo, por mi parte, sólo espero que la segunda película del reino fantástico de Narnia resulte mejor que el pestiño que supuso la primera entrega.

Y ahora, con todo puesto sobre la mesa (pistas incluidas), yo os vuelvo a preguntar... ¿qué tienen en común Howard y Caspian?

—Si la chica te besa te convertiré en príncipe.
—¿De veras lo haríais, señor?
—El príncipe de la tierra del hedor... ja, ja, ja.
Dentro del Laberinto

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