La diosa fortuna quiso que yo estuviese allí, cámara en mano, para inmortalizar los primeros segundos de la vida de este corderito. De fondo, los tintineantes cencerros de la manada, alborozados ante el acontecimiento y ante la extraña presencia de dos desconocidos fotógrafos. A ver si le choriceo alguna foto a Obols, que tiene que haberlo inmortalizado magistralmente con el monstruo que tiene por cámara.
Perdón por el offtopic, pero... ¿a que valía la pena?
Actualizado con la prometida foto de Obols. También podeis echar un vistazo a su galería en Flickr.

"¿Han parado ya de chillar los corderos, Clarice?"
El Silencio de los Corderos

2 comentarios:
Sí, muy bonito. Pero de huberle hecho caso a alguien que se quejaba por parar a cada momento para sacar fotos nos lo hubiésemos perdido. Se agradece la propaganda, de haberlo sabido la hubiese adecentado un poco más :p. Te recuerdo que tú tienes el mismo mosntruo ahora, tendrás que buscarle un apelativo más cariñoso.
Mmm... un apelativo más cariñoso... No sé, a mi "monstruo" me gusta, siempre que no lo entendamos por la primera acepción. Porque de fea nada, la cámara es un rato bonita.
Publicar un comentario en la entrada